ToT en La Bodeguita de Nicanor: momento clave en la historia musical penquista

El pasado sábado 24/10 experimentamos un momento clave en la historia musical penquista. Un acontecimiento que remece el rock tradicional, por medio de una fuerza oscura del underground que definió una época. 

Esta fuerza es Tantos Otros Todavía, la banda integrada por Sebastián Valenzuela, Carlos Justiniano, Marco Alvarado y Matías Negrón, que hizo su gran regreso a los escenarios, después de 6 años, durante los cuáles quedaron muchas interrogantes sobre lo que estaba cocinando la banda. Afortunadamente, estas preguntas fueron respondidas con un show de larga duración que repasó todo el repertorio de la banda, además de material inédito y sorpresas que demostraron que -parece que- nunca se hubiesen ido, porque la energía experimentada fue comparable a un movimiento telúrico de gran magnitud. 

Así, una gran parte de Conce se reunió para experimentar esta ceremonía catártica y, a la llegada de los cabros, se produjo el inmediato presentimiento de que sería una tocata especial. 

Cuándo el entusiasmo de todos estaba en alza sonó la primera marcha misteriosa, característica de la canción XII, la cuál abre el EP homónimo de la banda; un corte progresivo que comienza lenta y paciente, pero luego el ruido va creciendo capa tras capa demostrando el alcance sonoro del grupo. 

El transcurso del show

Posteriormente, continúan en la misma clave con Aquanova, entre armonías etéreas y ritmos frenéticos: esta canción demuestra la dinámica de cambios rítmicos contrastantes que tanto caracteriza al grupo. Ya situados en un cosmos progresivo arriba el tercer corte, Desempleado, momento en el que llega a imponer respeto el lado más Punk del grupo con sus rápidos riffs cortopunzantes, incitando el mosh. 

Saturno es la siguiente, una canción de atmósfera densa que se abre camino entre voces guturales hacia armonías poderosas. La quinta canción fue uno de los grandes himnos de la noche, el tema homónimo Tantos Otros Todavía, guiado por ese siniestro punteo de guitarra inicial para explotar en ese icónico Como espejo atravesando la realidad, no creo ser él, tantos otros todavía, este uno de los temas que no dejó a nadie indiferente con ese sabor a punk clásico y coreable. 

Llegan otros temas clásicos como Talcahuano, con su volátil sección reggae, así como Armenia, una canción con aires math-rock. Así, ToT siguió demostrando con su virtuosismo que pueden tocar lo que quieran. Más tarde llega -por fin-, una que sentí mucho: El Sueño de la Razón Produce Monstruos, tema que he cantado durante años junto a amigos. Por eso, fuimos muchos quienes pronunciamos la frase que da nombre a la canción, ese trance lisérgico mientras suena esa línea de bajo tan característica, con otro de los grandes himnos del grupo. 

Los siguientes temas suenan aplastantes en vivo y hacen que ToT suene como una banda de metal oscura: por ejemplo, Desdén a Pernicie, un tema favorito personal por todo lo que capitaliza de sonidos doom metal, el tono de esa guitarra parece que pesará toneladas, para ya al final se vuelve una locura progresiva de cambios rítmicos bruscos y rugidos del infierno. 

Inmediatamente llega la compañera, el otro mastodonte, El Fuego, La Solución, en donde se escuchan unos guturales de ultratumba, muchos repiten ese demente Aserrín, aserrín, aserrín como un culto al fuego, otro de esos temas que logra un trance. Y como un rayo de energía suena Transmisión Vertical, una explosión de energía concentrada que provoca un mosh brutal desatando la locura en el lugar entre auténticos tornados humanos.

Luego, esta emoción se remata con Neurosis, tema que suena tal como su nombre, la sección instrumental entra en caos, la batería en este tema es insana e irreplicable, con ese último breakdown el tema toma un rumbo apocalíptico que desata el headbanging de los asistentes. Uno de los temas más brutales que demuestran el caos controlado que caracteriza a la banda. 

La hora de los temas inéditos

Y de pronto, llega un momento refrescante cuando creías que habías escuchado todo, pero el bulldozer que es Tantos Otros Todavía no detiene nunca sus energías. Así, aparecen Robo con su mid-tempo vacilón, la punki Hacer la Pega, Joaquín Lavín con su carnicera declaración de intenciones, La Chuchara, Camino Afuera, Cuando se Acabe e incluso una canción del animé Evangelion: Tokyo-3. Seguidamente salen Eterna Inocencia con su apasionado coro y las icónicas Canción para Gozar y Acabar el Fascismo, una de las favoritas de muchos, con un ritmo pegajoso reggae con el que el público no pudo evitar corear y bailar, un hermoso momento fraternal, antifacista y con una poderosa línea: Al fascismo no se le discute se le destruye. Haz, Pobres de Cristo y la querida El Coloso pusieron fin a esta sección del concierto. 

Para el bis, los ToT llegan a entregarnos 3 temas, infaltables. Los Secretos del Inti, uno de los más pesados, el cual es como un vórtice de energía contenida que te absorbe, un ritmo lento y reptante que desemboca en un coro de éxtasis técnico con algunas de las voces más potentes del setlist, y una de las más cantadas de la noche. 

La Muerte del Rock Penquista

Luego, llega una sorpresa junto a un invitado especial: Luciano Sierra, de la banda OTO, para cantar quizá de declaración más famosa de la banda en La Muerte del Rock Penquista, uno de los temas más rápidos y mosheables del repertorio, una canción que va a mil por hora, entre cambios rítmicos intrincados y riffs punk dementes, todos gritaron ese El rock penquista está muertooo al final de la canción. 

Y bueno, como si no hubiese sido un peak de destrucción llega otro peak más con la canción final, Lisergia, con un riff progresivo de locura que incita a todos a viajar por un mar de dimensiones sonoras, coronando el final de la jornada. En el puente de esta canción, Seba subió al balcón del segundo piso y se lanzó en caída libre hacia su público, lo que hizo que ese final del tema se sintiera aún más sensacional, y una proeza auténtica. 

Así con gran emotividad Tantos Otros Todavía se despidió ante los aplausos de la multitud; todos los que presenciamos el show nos dimos cuenta que siguen tocando igual de bien que siempre, sino incluso mejor. Una banda que se luce, en gran medida, por su increíble pericia técnica, en la que todos se lucieron en sus respectivos roles, pero también tienen una conexión especial y cercana con su público como pocas bandas penquistas. Su mensaje rebelde y actitud contestataria vive, por lo que esperamos que puedan seguir rompiendo la escena, como ellos bien saben.

Texto por Boris Eldur, actor de la compañía regional Insólito Teatro.

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