«Oficina de Asuntos»: el incómodo vacío del trabajo en una oficina

¡No se hagan! Tanto ustedes como nosotrxs seguramente hemos estado insertos en una oficina, atestada de burocracia, formularios y sin sentidos que nos hacen preguntarnos ¿qué diablos hago parado aquí? ¿Cuál es el propósito?

La Daniel López Company (compañía independiente de teatro) lo lleva a otro nivel con “Oficina de Asuntos”, obra que se presentó en la Unidad de Geriatría de Casa de Salud. En escena nos encontramos con subalterno/infiltrado (Mauricio Agüero), quien se torna el eje desesperanzador de esta historia donde nada tiene sentido pero todo es parte de un engranaje, como funciona casi cualquier oficina “de asuntos” como esta. De hecho, está “encargado”, interpretado por @marcocamusp, quien al inicio de la historia incluso lo desconoce, siendo que trabaja -se supone- hace 1 mes en la oficina.

Asimismo, hace su aparición la “delegada” (Leslie Sandoval), quien actúa como un hilo conductor entre la incoherencia de un trabajo sin sentido como el que hace esta oficina (atiende clientes? usuarios?). Nadie sabe nada, y no hay certezas salvo una. Están esperando a Wladimir. ¿Quién o qué hace este ser omnipotente y omnipresente? ¿Desapareció? ¿Alguien le hizo algo? Nadie sabe realmente quien es, pero de pronto todxs se tornan sospechosos de su posible desaparición.

La desconexión acá es un recurso premeditado, que representa la deshumanización laboral y el viejo refrán de “nadie sabe para quien trabaja”. Un bucle de pensamientos inciertos, que refleja fielmente lo que pasa en cualquier oficina, ya sea pública o privada.

Una sátira, como dicen desde la compañía teatral, “sobre la burocracia, la inercia institucional y la extraña lógica del mundo laboral”.

Pablo Ortiz
Pablo Ortiz

Periodista, cafeinómano y esclavo del FOMO. Lo encuentras 24/7 en tocatas, festivales y obras de teatro.