Zetaese nos demostró que «No hay mal que por bien no venga» en Bar Galería Aura

Zetaese ha demostrado con dichos y hechos que el famoso refrán “no hay mal que por bien no venga” sigue escondiendo una verdad que nos envuelve a todos.
Su disco, titulado como el mismo refrán, fue estrenado cerca de las 20.15 sobre el escenario de ladrillos y espejos que engalana permanentemente Bar Galería Aura. Aquella propuesta sonora y escénica es, por supuesto, encabezada por Zetaese, conocido -entre otros proyectos musicales- por su participación en UniversoFam, finalistas de la primera versión de Conce Suena.
Pero eso está lejos de ser todo lo que se puede decir de esta velada consagrada al sonido sin matices del urbano. Aunque calificarlo exclusivamente de urbano sería encasillar una propuesta donde se asomaron habilidosamente músicos de todos los géneros, como por ejemplo Meduza MC (música invitada, a quien recordamos por su exitoso paso por Festival Plural 2025) y Vicente González (El Em3, Universofam) en teclado y ¡flauta!
«No compitas, haz compitas»
Así, constantemente hubo una gran cantidad de artistas sobre el escenario de Aura, los que demostraron en todo momento que existen escenas musicales donde no se compite. Lo destacamos porque eso no sucede en todas las escenas y es un aspecto positivo al que el grueso de la escena penquista -y nacional- aún debería acostumbrarse. Internalizar el no ver al otro artista como un «enemigo» o alguien a quien hundir.
En esa línea, la crew de Zetaese nos vino a dar clases de lo que se debe hacer sobre un escenario. De como debemos compartir. ¡Y en todos los rubros, oficios y profesiones!
Un desfile de talentos
De este modo, la nómina de músicos invitados se completa con Meduza MC, Zervatana, Puntxaparte y Copoflou, mientras que la banda de Tomás Sáez (verdadero nombre de Zetaese) estuvo integrada por Vicente «Vicho» González, Nelson Moreno, DJ Seas, Renato Baeza y Damian Navarro.
Ellos engalanaron el escenario por cerca de 1 hora, dejando a nuestros oídos sedientos de más flow. De más sentimiento y, por sobre todo, de más muestras de colaboración y «no-competencia» sobre el escenario. De esas muestras que tanto le faltan a una escena que se subdivide día tras día.


